Quizás tengamos en casa alguna mascota, un perro o un gato, entre otros animalitos. Seguramente le vamos tomando tanto cariño que lo consideramos como otro miembro de nuestra familia, de hecho jugamos con ellos y nos divertimos cada día.

Ciertamente para quienes aman a los animales se establece un vinculo muy especial donde se comparte muchos momentos, razón por la cual entendemos lo triste que se siente cuando perdemos o se nos va alguna mascota.

¿Por qué duele tanto perder una mascota?

Sin embargo, alguien pudiera pensar ante la pérdida de una mascota que “no es para tanto”, que solo se trata de un perro o un gato. Hay quienes no pueden comprender la relación especial que se va formando durante el tiempo, hay muchísimas vivencias con estos animalitos y nuestra familia.

El gran dolor ante la pérdida

Hay una realidad a la que no podemos escapar, tiene que ver en como los humanos conectamos con los animales, tanto los adultos como los niños.

Lo que se vive y se comparte con las mascotas, ya sean caminatas, travesuras, jugueteos y todo lo que podamos vivir con ellos, logra activar el centro de nuestras emociones.

Traducido en otras palabras, la interacción que se activa entre nosotros y nuestras mascotas segregan químicos importantes que nos acercan. Justamente es el mismo proceso social que tenemos con otras personas, aunque a muchos les cueste comprender.

La realidad es que seria preocupante si ante la pérdida no nos sintiéramos tristes, de hecho estaría indicando que tenemos dificultades para conectarnos emocionalmente con otros.

Tengamos en cuenta que si perdemos a nuestra mascota, ya no lo veremos más, no jugaremos con él, no lo alimentaremos ni se compartirán los momentos de juego, de travesuras, etc. Realmente surgirá un sentimiento de tristeza con el que vamos a tener que lidiar, sencillamente y profundamente se vive un luto.

Ante la muerte, somo todos iguales

Todos los humanos somo seres sociales, un vinculo con un animal nos hace mejores personas por la conexión que se establece. La felicidad que nos produce este animalito, nos produce tener un propósito más en la vida por tenerlo junto a nosotros.

Muchos podrían pensar que no es lo mismo, que no deberíamos comparar a nuestra mascota con otro miembro de la familia. Sin embargo, una triste realidad es que la muerte nos trata a todos por igual, todos tenemos un destino asegurado por así decirlo.

Todas las especies en este planeta morirán en algún momento, solo que vivimos tan entretenidos y agobiados con nuestra vida cotidiana que se nos olvida.

Lo cierto es que la muerte de un ser amado, que incluye a alguna mascota, nos recuerda una vez más que no somos eternos. De ahí se desprende el sentimiento de tristeza y de un gran vacío ante la pérdida.Además, cuando se marcha nuestra mascota comprendemos que ella cumplió con su misión en nuestra vida y en la de nuestra familia. Dicho en otras palabras, nos ha llenado de amor y nos ha enseñado a amar.

Para concluir, sin amor no somos nada, da sentido a nuestra vida. Nuestra mascota nos ha enseñado el amor que no tiene fin, por eso aunque estemos muy tristes, este amor superará con el tiempo la gran tristeza y la melancolía.